Salvador Velilla Córdoba
(noviembre, 2018)

Reflexiones ante la decisión del Instituto Geográfico Nacional de denominar oficialmente ‘sierra de Toloño’ a toda la cadena montañosa

No tenía intención de intervenir, incluso tras conocer la decisión oficial de extender el nombre “sierra de Toloño” a toda la cadena, desde las Conchas de Haro hasta la Peña de Lapoblación. Pero como quien calla otorga, no voy a callar y trataré de seguir paso a paso la secuencia de hechos que han conducido a este desenlace, y procurando, aunque sea tarea difícil, ser breve. Conste que no hubiera dado un paso si las conversaciones con gentes de Rioja Alavesa y de la Montaña, los acuerdos de Ayuntamientos y Asociaciones Culturales, así como de la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa no hubieran apoyado desde el primer momento que la sierra que está al sur de Álava se ha conocido y se conoce con los nombres de sierra de Toloño, sierra de Cantabria y sierra de Codés, siendo el más usado y popular el de sierra de Cantabria para toda ella.

Image result for vino sierra cantabriaEn los años setenta-noventa nadie cuestionaba la denominación de la cadena montañosa situada al sur de Álava:

“Al sur de la provincia y separando dos comarcas alavesas la Montaña y la Rioja, se alza una alineación montañosa, nítida y continua… Aunque su continuidad topográfica y, sobre todo, estructural y litológica es manifiesta, se divide en tres sierras, que, de este a oeste, son las de Codés, Cantabria y Toloño” (Rosario Galdos-Eugenio Ruiz Urrestarazu, Álava en sus manos, 1983, vol. I, pág. 96).

Se pueden consultar infinidad de libros, artículos eruditos, de prensa, manuales, etc., incluso en muchos de ellos se daba el nombre sierra/cordillera de Cantabria a toda la cadena montañosa.

A mediados de los ochenta, José Antonio González Salazar, que era sacerdote en Bernedo, inició un proyecto de recogida oral de topónimos por los pueblos de Álava. La Diputación Foral fue publicando sus anotaciones en forma de cuadernos y el año 1986 le tocó el turno al tercero, titulado Toponimia menor de la Rioja Alavesa. Ya en el prólogo se leía

“Aunque oficialmente la sierra, que separa esta comarca del resto de Álava, se la conoce con el nombre de Cantabria, los habitantes de la zona la llaman sierra de Toloño a toda ella”.

En la sección dedicada a la población de Baños de Ebro escribía “a la sierra que es comunera la reconocen con el nombre de Toloño”. No era la primera vez que González Salazar se inclinaba por extender el nombre de Toloño a toda la cordillera, tratando de borrar el de sierra de Cantabria. Nada menos que veinte años antes había escrito ”al sur la sierra de Cantabria, o de Toloño como la llaman los naturales de ambas vertientes… Entre el valle regado por el río Ega, que se estira entre los montes de Izquiz y sierra de Toloño” (Anuario de Eusko-Folklore, 1975-76, pág.169).

Pues bien, en 1989 la Comisión de Onomástica de Euskaltzaindia encargó un dictamen acerca del nombre de la sierra de Toloño cuya redacción original fue encomendada… ¿a quién les parece que se encomendó el informe? Pues sí, a Don José Antonio González Salazar, miembro de dicha Comisión y “conocido especialista en toponimia de Álava”. El documento, ya le dije en su día al autor, era muy pobre, estaba lleno de lagunas y se hacían afirmaciones sin contrastar, además de achacar el uso de Cantabria a “gente lejana”, es decir, extraña, no nuestra, al contrario que sierra de Toloño, que sí debía de serlo. Euskaltzaindia encargó el dictamen, Euskaltzaindia le dio el visto bueno y Euskaltzaindia se cuidó de enviarlo a las instituciones incluso antes de que en primavera de 1990 se publicara en la revista Euskera, órgano oficial de Euskaltzaindia.

El 22 de enero Enrique Knörr había escrito al Diputado General de Álava y al presidente de la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa solicitando su “aquiescencia a la recuperación y promoción del nombre histórico de Sierra de Toloño, en lugar de Sierra de Cantabria”. Nuestros dirigentes políticos ni se enteraron, dando pase al escrito. Política Lingüística del Gobierno Vasco probablemente tampoco. Con esto quiero decir que fue la Comisión de Onomástica de Euskaltzaindia la que llevó la iniciativa y control de todo el proceso, arrogándose prerrogativas que no le correspondían, pasando por alto su condición de órgano consultivo y suplantando en la práctica a quien debía decidir sobre estos temas, que no era otro que el Gobierno Vasco.

Cuando en 1996 compré un mapa de la parte central y oriental de Rioja Alavesa me llevé una sorpresa mayúscula, el mapa se titulaba Arabako Errioxa, Toloño Mendikatea / Sierra de Toloño, Rioja Alavesa. Me desconcertó sobre todo porque hacía poco había escrito un libro, editado además por la Diputación Foral, en el que hacía un canto a la sierra de Cantabria, motivado por los múltiples ascensos a sus cumbres, embelesado por sus vistas y hechizado por la “capa el cierzo” o efecto Foehn que semeja una cascada interminable.

Decidí que aquello no podía quedar así y ni corto ni perezoso cogí la grabadora y en varios fines de semana entrevisté a gentes de edad al norte y sur de la sierra que encontraba por calles y caminos, o trabajando las tierras. La práctica totalidad de las casi setenta entrevistas que hice respondieron que para ellos la sierra se llamaba Cantabria y que Toloño era el monte o sierra que estaba del lado de Labastida, o “más allá de Peñacerrada”, como decía la gente de la Montaña. Convoqué a las asociaciones culturales de Rioja Alavesa y de la Montaña y todas menos una acordaron que se recuperara el nombre “sierra de Cantabria” para la zona comprendida entre Rivas de Tereso y la Peña de Lapoblación. Igual acuerdo tomaron en pleno trece de los quince municipios de la zona y dos de la parte norte, no manifestándose en contra ninguno. La misma solicitud fue suscrita más tarde por la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa, en dos ocasiones. 

Si la respuesta no hubiera sido tan amplia y positiva, Salvador Velilla se habría retirado. Pero opté por seguir adelante y enviar toda esta documentación al departamento de Política Lingüística del Gobierno Vasco, así como a la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia, que la recibieron con un silencio absoluto. Política Lingüística se inclinó por apoyar la versión de la Comisión de Onomástica de Euskaltzaindia, haciendo oídos sordos a ayuntamientos, asociaciones, cuadrillas… y pasando por alto su compromiso de trabajar conjuntamente con las corporaciones locales en este tema. Desde entonces hasta ahora.

En los años 2005 a 2007, cuando el instituto Deiker por encargo del Gobierno Vasco hizo la revisión de la toponimia de Álava, resulta que en todas las encuestas que realizó nadie dijo que la sierra se llamara Cantabria, sólo recogió en los mapas orales la denominación sierra de Toloño. El departamento de Política Lingüística reconocía esta omisión alegando “no podemos saber si se debe a que los informantes no lo usaban o a otra razón que desconocemos” (Patxi Baztarrika, 2014). Al parecer, en Política Lingüística nadie se percató de los acuerdos de los ayuntamientos y asociaciones, de las cintas grabadas que se enviaron, o de las informaciones que la prensa publicaba a diario. Como resultado, al no existir sierra de Cantabria en sus mapas orales, Política Lingüística no lo “normalizó”.

Recilla (1.381 m) y Cervera (1.384 m)En el 2016 la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco decide encargar a un experto en toponimia “el estudio y análisis de la cuestión relacionada con las denominaciones sierra de Toloño y sierra de Cantabria”. A finales de febrero se recibe el informe que aconseja “la utilización de los tres nombres: Toloño-Cantabria-Codés. Y “en escalas menores habría que utilizar un solo nombre. Para ello, Cantabria sería el más adecuado”. El informe no se ha enviado ni a ayuntamientos, ni a asociaciones del entorno y salió a la luz a preguntas de un parlamentario del PP en la Cámara Vasca. Dejo a los lectores que opinen si el no darlo a conocer puede deberse a que el informe fuera malo o a que no compartiera la tesis mantenida por Euskaltzaindia que apoyaba Política Lingüística.

Ese mismo verano del 2016, el grupo Socialistas Vascos presenta en la Cámara de Vitoria-Gasteiz unas preguntas sobre cómo se elabora la toponimia en Euskadi y por la existencia de un informe sobre las sierras de Toloño y Cantabria que desconocen. Se deja correr el tiempo, se convocan elecciones al Parlamento Vasco y la pregunta decae, no se responde. ¿Tenía Política Lingüística ya en mente el apoyo incondicional a un libro “realizado en el seno de la Real Academia de la Lengua Vasca / Euskaltzaindia”, en palabras de la viceconsejera? Dejo al lector que responda. Lo que queda claro es que no apoya el informe que la propia Viceconsejería había encargado, decantándose por el libro “realizado en el seno de Euskaltzaindia”.

Noviembre de 2017, se presentó en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz el libro Sierra de Toloño, nexo de la Montaña y la Rioja Alavesa, encargado por Euskaltzaindia y arropado por la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco y el Departamento de Euskera de la Diputación Foral de Álava. Y, por favor no se extrañen, pero volvemos al principio. Euskaltzaindia no encarga el informe al Departamento de Geografía e Historia de la UPV/EHU, se lo encarga a José Ángel Chasco, alguien que ya el año 1996 (¡hace 22 años!) escribía “el verdadero y auténtico nombre es Sierra de Toloño […] a la sierra se le debe llamar Toloño, desterrando para siempre el nombre erróneo de Cantabria” (carta enviada a Salvador Velilla, 26 de febrero de 1996). El de Chasco es un libro, por cierto, que aporta algunas citas inéditas, pero que no ha presentado ningún documento anterior a 1850 en que se recoja la denominación sierra de Toloño para la parte central y oriental, y que por lo tanto no contiene ninguna prueba documental que cuestione el topónimo sierra de Cantabria.

Podríamos acabar aquí, pero vale la pena pararse en la carta enviada por la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco al Instituto Geográfico Nacional el 20 de junio de 2018. En ella hemos podido leer “la denominación Sierra de Cantabria, presente también sin duda alguna en el uso oral actual junto a Sierra de Toloño entre los habitantes de la Rioja Alavesa, debería recogerse a nuestro juicio como una variante del nombre de la misma”. Esta solicitud llega con once años de retraso y no puede tomarse como una concesión. Política Lingüística del Gobierno Vasco sabía perfectamente ya el 19 de diciembre de 2007 que la Comisión Nacional de Nombres Geográficos había aceptado para el Nomenclátor Geográfico Conciso su solicitud de adoptar “Sierra de Toloño” (castellano) como nombre preferente, junto a Toloño mendikatea (euskera) como variante. En la nueva cartografía aparecía rotulada “Sierra de Toloño” (añadiendo para el País Vasco la forma vasca), sin que las instituciones de las comunidades de La Rioja ni de Navarra objetaran nada. Que se recogiera también el nombre “Sierra de Cantabria” como variante castellana fue una aportación del personal del Instituto Geográfico Nacional allí presente, pero de ninguna manera una bondad de la Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco, aferrada entonces a que sierra de Cantabria no apareciera por ninguna parte.

¿Legitimidad de Toloño?

El año 1289 el rey castellano Sancho el IV concedió una merced a Labastida, Peñacerrada y otros pueblos para que “gozaran de aguas, pastos y leña de la sierra de Toloño”. Esta comunidad de pastos se conoció como los Montes Altos de Toloño o del Rey, estando aún vigente como Montes de Toloño en la jurisdicción de la villa de Peñacerrada. Desde entonces hasta nuestros días no ha dejado de usarse esa denominación, montes/sierra de Toloño, pero para la parte más occidental de la cadena montañosa, y de manera especial en la documentación que se conserva del monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles en los Montes Altos de Toloño. El mojón que separaba los Montes Altos de Toloño (Castilla) de la jurisdicción de San Vicente (Navarra) estaba debajo de la pila del agua bendita del santuario, de modo que las tierras occidentales del Toloño, castellanas, nada tenían que ver con la Comunidad de Villa y Tierra de Laguardia, que no ha tenido nunca relación con Toloño (excepto en la compra accidental de nieve), pues ninguno de sus pueblos ha participado en las numerosas romerías, a las que sí acudían todas las aldeas de Treviño.

La mayoría de nombres de ríos y montañas se instituyeron cuando se comenzaron a publicar los grandes diccionarios geográfico-históricos del siglo XIX (por ejemplo, al río Nervión en Orduña se le conocía hasta muy tarde como río Caudal, por su mayor tamaño). De ahí que un alavés de pro, Lorenzo Prestamero, escribió por primera vez “cordillera de Cantabria” hacia 1799 para referirse a la sierra que estaba al sur de su pueblo, Peñacerrada. Desde entonces hasta hoy ha sido el nombre más usado para denominar la sierra en su conjunto, quedando Toloño para la parte más occidental. La denominación sierra de Toloño no aparece antes de 1870 en la parte central y oriental, siendo una traslación del nombre, como se comprueba en los mapas y textos municipales, que usaban de manera regular la denominación cordillera de Cantabria y no de Toloño. Explico el origen de esta traslación en la revista Sancho el Sabio, nº 37, año 2014. El autor del primer dictamen de Euskaltzaindia desconocía las causas de este traslado y por eso mezclaba churras con merinas en sus citas.

En resumen, responde mucho mejor al devenir de la Historia “monte sierra/de Toloño” para la parte más occidental (castellana hasta la incorporación de Labastida a Álava) y “sierra de Cantabria” para la zona desde el puerto de Rivas hasta la Peña de Lapoblación. Además, así lo ha dejado asentado el uso de las gentes.

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